
Inspiración
Hay historias que nacen en un escritorio.
Las mías nacen al borde del mar.
Nacen cuando una alfombra amarilla de flores de tajonal cubre el camino y el viento mueve las hojas como si quisieran susurrar algo. Cuando el cielo se vuelve púrpura y naranja y el agua guarda ese color unos segundos antes de dejarlo ir. Cuando recojo una concha y la sostengo como si fuera un pequeño secreto del mundo.
Cada fotografía que acompaña esta página es un instante que me detuvo. Un detalle que me pidió ser observado. Un recuerdo que decidió quedarse.
Viajar en bicicleta por los caminos del Mayab, caminar entre manglares, escuchar las olas romper contra la arena húmeda, mirar aves que cruzan el cielo como trazos de tinta… todo eso se transforma en palabras.
Mis historias no comienzan en la imaginación; comienzan en la experiencia. En lo que veo, en lo que siento, en lo que me conmueve. Y luego se mezclan con la fantasía, como la luz que cambia de color al tocar el agua.

Aquí comparto algunas de esas imágenes que dieron origen a mis libros. Son semillas. Son fragmentos de realidad que un día decidieron convertirse en cuentos.


