Inspiración
Mi bicicleta se ha convertido en mi extensión; lo que alcanzo a ver por los caminos nunca deja de maravillarme. Recuerdo a una mamá pata que asoma a la orilla de la carretera, parece que pide permiso para cruzar. Freno de inmediato, la pata cruza sin imaginarme que detrás de ella hay una fila de patitos. Quería tomar una foto, pero desistí: esto me quita tiempo para vivir esta escena inesperada. No te pierdas ni un segundo, llévate la escena para siempre en tu memoria, me dije.
Entro a San Felipe, un pueblo colorido, y veo una lancha que sirve de banca a diez pelícanos marrones y, en otra, unas fragatas sentadas como si estuvieran dialogando.

Una fragata
y seis amigos
Me acerco y, al mínimo movimiento, se escucha el sonido de su aleteo para iniciar el vuelo. Imaginé que, de repente, pedaleo muy alto, casi toco el cielo y, desde ahí, puedo observar a cualquier ave o especie que vive en los manglares. Pero la bicicleta solo podría lograrlo si un ave fuera su piloto; escucho la voz de la fragata que me dice: “Yo puedo hacerlo”.
Empiezo a narrar mi experiencia ficticia del vuelo de la fragata sobre el manglar y cómo terminar con la basura de los habitantes y personas que visitan a diario esta zona. Así nace el cuento “La fragata y seis amigos”, que nos muestra el cuidado por la naturaleza y el valor de una buena amistad. Este libro se compone de tres cuentos, que nos muestran nuestro parecido físico y nuestras diferencias en la manera de ser y de pensar, lo que nos hace únicos. ¿Tú serías amigo de un robot que aparece en la playa mientras juegas con langostas como Maya, en el cuento “Maya, la niña que vende langostas”? ¿Si fueras gato como Boris, elegirías a Niebla la rata como tu mejor amiga?
Estos seis buenos amigos en este libro te contarán que las buenas amistades surgen en cualquier lado y en cualquier momento de nuestras vidas, y que duran para siempre a través del aprecio, el respeto y la inclusión.







