
Escribo desde pequeña para narrar la luna, la puesta del sol y el viento. Me encanta convertir todo eso en símbolos gráficos y así contarles a otros cómo se mueve mi pelo cuando monto mi bicicleta y vuelo como pájaro sobre el pavimento observando los árboles que se quedan atrás hasta desaparecer.
Quiero que los demás vean cuando una alfombra amarilla de flores de tajonal aparece en la orilla del camino hasta llegar a la arena húmeda por las ruidosas olas que mojan mis pies; cuando recojo conchas de distintas formas y las colecciono como tesoros para conservar recuerdos de aquella tarde púrpura y naranja que se refleja en el agua hasta esconderse y aparecer por otro lado del planeta.
Escribo desde lo más profundo de mi ser de donde nacen las historias que me hacen reflexionar, reír y llorar. Porque mis experiencias son las de todos ustedes. De pronto se presentan y si no las atrapo en una hoja de papel desaparecen como el humo.
Escribir me enriquece y es la manera de compartir con otros esto que vivo y siento con un lenguaje sencillo que permita a los lectores viajar, imaginar, conocer personajes y animales fantásticos.
Escribo porque al hacerlo acaricio esos corazones que laten en cada línea y me alientan a seguir adelante. Sin su eco, de nada serviría mi voz…

Desde muy pequeña, Caty Franco Diaz ha encontrado en la escritura y la ilustración una forma de explorar y compartir el mundo. Sus historias, dirigidas a niños y jóvenes, combinan relatos reales y de ficción, siempre acompañados de sus ilustraciones creadas con diversas técnicas y acuarelas. Las escenas que plasma en sus obras están inspiradas en escenarios auténticos: paisajes de la península de Yucatán y de países que Caty ha recorrido en bicicleta. Cada viaje, cada experiencia vivida, se transforma en narraciones que invitan a imaginar, aprender y descubrir. Su sensibilidad artística y su curiosidad la han llevado a crear un universo literario donde la realidad y la fantasía se entrelazan, enriqueciendo la formación de quienes leen y observan sus trabajos.
Caty siempre ha estado convencida que los seres humanos pueden lograr su desarrollo y aprendizaje creando propuestas pedagógicas y didácticas progresivas y creativas. Esto la llevó a fundar en 1989 The Workshop, Instituto de Educación Progresiva para niños y jóvenes, en la ciudad de Mérida, Yucatán. Este proyecto, pionero en su tipo, nació de la convicción de
que la educación debe ser vivencial, creativa y personalizada. Caty ha dedicado gran parte de su carrera a capacitar a múltiples docentes, compartiendo metodologías activas y estrategias en su país y en otros países, centradas en el estudiante. Su modelo educativo ha influenciado a otras escuelas y maestros de la ciudad, marcando un antes y un después en la educación local.
El impacto de su labor se refleja en sus alumnos y egresados, quienes hoy son jóvenes exitosos en universidades y como profesionistas en diversos campos. Muchos reconocen en The Workshop el espacio donde aprendieron a pensar críticamente, a crear y a confiar en sus capacidades. Caty Franco Diaz, con su visión y entrega, ha dejado una huella profunda en la educación y en la vida de quienes han tenido la fortuna de aprender junto a ella.
